Concurso Cadena SER IX

Photo by Tom Barrett on Unsplash
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 23: Se va a estrellar.


Bug

¡Se va a estrellar! – dijo al resto del equipo. – ¡Eh, Lázaro! ¿Puedes oírme? ¡Maldita sea, abre tu paracaídas ya! ¡Te vas a matar!

– ¿Se habrá quedado dormido? – preguntó alguien del equipo.

– ¡Tonterías!. ¿Cómo va a quedarse dormido en un momento así?

– Lleva muchas horas despierto con esto del coronavirus.

– No, algo le ha pasado.

Al segundo siguiente, Lázaro atravesó el suelo y siguió cayendo fuera del mapa. Un mensaje de desconexión saltó en las pantallas de todo el equipo y un “beep” indicó que alguien se conectó al chat de voz.

– Perdón, chicos. Se me cayó Internet.

Concurso Microrrelato

El microrrelato debe seguir la siguiente frase introductoria: “1 de enero de 2020. Le echo un vistazo al listado de propósitos que no voy a cumplir.

La extensión máxima de cada microrrelato será de 100 palabras, sin incluir la frase introductoria.


Año sabático

1 de enero de 2020. Le echo un vistazo al listado de propósitos que no voy a cumplir. La nota está bastante ensangrentada, pero aún puede leerse. “Dejar el trabajo que odias”.

– Creo que acabo de hacerlo, eh, jefe.

“Hacer más deporte”.

– ¡Ja! Cortar huesos con esta sierra cuenta como deporte.

“Viajar más”.

– Vaya, esto también voy a cumplirlo. Me largo muy muy lejos, donde nunca me encuentren.

Por un momento pienso que quizás esta vez sea capaz de cumplir los propósitos de año nuevo…

“Ser mejor persona”. No puedo evitar soltar una enorme carcajada al leer este último y pensar que sí los voy a cumplir todos.


Feliz año de nuevo

1 de enero de 2020. Le echo un vistazo al listado de propósitos que no voy a cumplir.

“Mejorar la comunicación”. Llevo años intentado esto y no hay manera. Este endemoniado planeta está demasiado cerca de su estrella y se come todas las señales de radio. Pero si quiero salir vivo de aquí he de intentarlo.

Después de dieciocho días de trabajo sin descanso consigo establecer comunicaciones.

– ¡Tachado! – doy un fuerte suspiro, miro mi reloj. – Bueno, faltan dos minutos para el año nuevo… otra vez. Será mejor que me ponga con los nuevos propósitos.

“Arreglar el motor de arranque de la nave”.

 

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Concurso Cadena SER VIII

Photo by Elijah O'Donnell on Unsplash
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 22: Mis cálculos son falsos.


La raza superior

Mis cálculos son falsos.- digo en voz alta para intentar activar mi decrépita moral y no seguir adelante con esto. Pero no funciona y decido publicar el estudio.

“La mutación genética del gen MC1R, que provoca el cabello pelirrojo, ataca y elimina el coronavirus”.

Las redes sociales hacen el resto y pronto empiezan a lloverme las llamadas:

– ¿Es eso cierto?

– ¡Enséñame los datos!

– ¿Cómo lo has descubierto?

A las pocas horas los pelirrojos de todo el mundo fueron convocados a los hospitales para su estudio. Los titulares provocan que me ponga tan rojo como mi pelo. “Los pelirrojos salvan el mundo”.


La ruta natural

Mis cálculos son falsos.

Un escalofrío sacude mi cuerpo. Una enorme y espesa gota de sudor resbala por mi frente.

– !Maldita sea! Me llevaba uno…

Rehíce los cálculos con una extraña sensación de déjà vu. Al ver los nuevos resultados me quedé de piedra.

– Dios mío… Tan solo queda un segundo para el Big Crunch…

Al ver los nuevos resultados me quedé de piedra. Rehíce los cálculos con una extraña sensación de déjà vu.

– Me llevaba uno… !Maldita sea!

Una enorme y espesa gota de sudor resbala por mi frente. Un escalofrío sacude mi cuerpo.

 

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Concurso Cadena SER VII

Photo by DynamicWang on Unsplash
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 21: Llegará pronto


Superhéroe en camino

– Llegará pronto.

– ¿Seguro? – pregunté con dificultad. – Sangro muchísimo. Tengo frío. Veo borroso. Y ya casi no me duele.

– Mejor, ¿no?

– Creo que es mala señal.

– No seas quejica. Un disparo en el muslo no duele.

– Pero me suena algo de “vena femoral” por esta zona, ¿no?

– Eso solo es en las películas, primo. No seas idiota. Y hablando de señales, mira el cielo.

De noche sobre las nubes podía verse fácilmente un foco de luz con forma de murciélago.

– Te lo dije, primo. La mejor forma de conseguir un autógrafo. Ya viene.


Variables e influencias

Llegará pronto. ¿De verdad no vamos a interceptarlo, capitán?

– No. Veamos como se desarrollan los hechos.

– Pero, señor, el asteroide es enorme. Acabará con la vida de todo el planeta.

– ¿Acaso no dicen los cálculos que, gracias a la exterminación de esos gigantes reptiles, aumentarán las probabilidades de aparición de vida inteligente sobre el planeta?

– Sí, señor, pero… – el piloto de la nave espacial Helios se armó de valor y prosiguió. – Nuestra misión es preservar toda vida extraterrestre.

– No esta vez. Dentro de millones de años necesitaremos como aliados la vida inteligente que aquí prosperará.

 

Concurso Cadena SER VI

Photo by Lesly Juarez on Unsplash
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 20: Y ella finge que se lo cree


La petite mort

Y ella finge que se lo cree cuando le dice que le va a encantar, pero no es la primera vez que lo escucha, y sigue fingiendo. Primero pone los ojos en blanco y echa la cabeza hacia atrás. Luego una sonrisa comienza a asomarse tímidamente por la comisura de sus labios, para terminar con todo su cuerpo temblando en un espasmo por la enorme, aunque falsa, carcajada. Él no parece enterarse e incluso parece disfrutar. Ella se siente mal, solo un poco, por fingir. No quiere herir el absurdo sentido de masculinidad de él ni ninguna chorrada así. Pero es que el chiste era terriblemente malo.

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Concurso Cadena SER V

Photo by James Wheeler from Pexels
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 17: Empezó a llorar


150 años

Empezó a llorar. Lo habían logrado. Después de tantos años de trabajo la Tierra podría salvarse con un nuevo comienzo, un nuevo planeta. Todo se basaba en teorías, pero la pequeña nave exploradora entró en el agujero negro y parecía haber funcionado. Ahora la piloto Carrigan se secaba las lágrimas y respiraba el aire puro de aquellos verdes prados cuando algo se agarró a su cara.

Carrigan gritó y luchó contra lo que creyó que sería alguna forma de vida nativa. Logró separar esa cosa de su cara, la agarró y vio que era una desgastada bolsa de plástico de un conocido supermercado.


Acero inoxidable

Empezó a llorar.

– Vaya, parece que el lagrimal del ojo derecho no funciona correctamente.

– No, para nada. El goteo se ve muy artificial. – apuntó Eric.

El ingeniero Richards realizó algunos ajustes en la secuencia de apertura del lagrimal y probó de nuevo. Preguntó:

– ¿Qué te parece ahora?

– Mucho mejor. Ahora solo hay que actualizar y enlazar la secuencia del lagrimal con los parámetros emocionales. De esa manera se activará de forma automática en respuesta a ciertas conductas y situaciones.

Una duda cruzó la mente de Eric:

– ¿Los humanos solo lloráis cuando algo os duele?


Pantone

Empezó a llorar. Las lágrimas corrían por sus mejillas como las cataratas que podía ver a lo lejos. Se colaban entre la comisura de los labios, que ahora formaban una sonrisa; como se colaba el río entre las curvas del valle. La belleza de aquellas montañas era demasiado abrumadora. Quería gritar de alegría, que su eco le devolviese el grito y sentirse más viva que nunca. Nada podía compararse con el azul del cielo, el blanco de la espuma, el verde de los árboles y el marrón del enorme oso pardo que no vio acercarse por su espalda.

Concurso Cadena SER IV

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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 16: Los zapatos vacíos.


Donde hay hambre…

“Los zapatos vacíos y los puños llenos”. Era la expresión más conocida entre los niños pobres de la capital, de los cuales me incluyo. Se usaba cuando te hacías con un gran botín y corrías tanto que perdías en ocasiones los zapatos. Pero en estos tiempos íbamos todos descalzos, aunque seguíamos usando la expresión.

Aquel día llegué a la destartalada cabaña que llamábamos hogar, con el estómago vacío desde hacía una semana. Abrí la puerta y me encontré con mis hermanos de la calle riendo y gritando. Alguno había llegado con los zapatos vacíos y los puños llenos. Había pan en la mesa.


Prueba fallida

Los zapatos vacíos. – dijo burlonamente Philip por el intercomunicador de la sección B.

El profesor Farmer se tiró de los pelos en su laboratorio de la sección A. Habían hecho ya incontables pruebas y el resultado era el mismo. La máquina teletransportadora no estaba funcionando como debería. Estaban cerca de conseguirlo pero habían dado un gran salto atrás.

El cuerpo que pretendían transportar de A a B seguía en su sitio, pero descalzo. Realizaron unos cuantos cálculos más, movieron palancas, pulsaron botones y probaron de nuevo.

Una luz iluminó A y B, entonces Philip dijo:

– Me llegó una cabellera.

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Concurso Cadena SER III

Photo by William Krause on Unsplash
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Semana 14: Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá.


Infiltrado

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá. El Rey Neso se irguió sobre sus cuatro patas traseras, estiró las alas y dijo:

– Primero completa tu misión y soltaremos a tu padre. Ve a La Tierra transformado en humano, crece como uno de ellos y recopila información.

– No se si seré capaz de hacerlo.

El Rey volvió a recostarse sobre su trono, se pasó una de sus afiladas garras sobre la majestuosa cornamenta.

– No estarás solo. Ya tenemos una soldado sobre el terreno, perfectamente infiltrada. Te harás pasar por su hijo.

La Reina Deyanira intervino:

– María te ayudará. Tu nombre en clave será Jesucristo.


Cuento

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá. De rodillas, bajaba la vista; por protocolo, por diplomacia, por miedo. Sí, por miedo al terrible rostro de aquellos extraños seres alienígenas. Pero sobre todo, para ocultar sus lágrimas. Él no había vivido los tiempos de antes de la ocupación. Su padre sí, cuando era apenas un niño. Hacía ya dos semanas que se lo habían llevado en plena noche, mientras le leía un cuento a su hijo; y el pequeño Antoine no podía aguantar ni un día más sin saber cómo terminaba El Principito.


Protocolos

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá. Pero algo raro ocurría. No sabía si se había dirigido al Rey de la forma correcta. Su mirada era terrible, casi asesina, hacía temblar las piernas del pobre chico. Pero no era su culpa, a los niños nunca les enseñan protocolo, ya que casi nunca tienen la oportunidad de ponerlo en práctica. La cabeza del chico iba a toda velocidad. ¿Debería hacer otra reverencia? ¿Usar otras palabras? Comenzaba a sudar, el silencio era doloroso. De pronto se dio cuenta. El Rey también sudaba. De manera casi imperceptible miró hacia la Reina. Ahora tenia claro a quien debería haberse dirigido.

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Concurso Cadena SER II

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Semana 13: Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar.


Noche de paz

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. El abuelo, sentado en la cabecera de la mesa, dejaba notar que ya llevaba un par de copas de vino. Los primos más jóvenes reían en la otra esquina del salón. Un grupo de familiares discutían sobre política allá, otros sobre el tiempo cerca de la ventana; desde donde podía verse la imparable nevada. Las velas estaban encendidas, las decoraciones puestas. Se podía respirar el típico ambiente de las fechas.

– ¡AAAAAAAAHHHH! – Un terrible aullido salió de pronto de la cocina.

– ¡Lo siento! Ya está. – Se excusó el cocinero de la familia.

Estos humanos, que poco aguantan.


Tormenta espacial

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Me parecía absurdo ponerle nombre a las diferentes comidas, como se hacía en La Tierra. Pero el espacio puede ser muy peligroso para la cordura de un hombre solitario rodeado de máquinas. Fue la IA del ordenador central la que recomendó adoptar esta práctica al analizar mi salud general. Incluso las luces de la nave se ajustaba al horario terrestre. Ahora mismo, durante la cena, había una luz tenue y cálida. Por un momento incluso me pareció escuchar la lluvia golpeando la nave. Cerré los ojos y me relajé, y no pude ver el aviso de peligro por micro meteoroides.

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Concurso Cadena SER I

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Semana 12: Le confesé a mi padre lo que había hecho.


Superviviente

Le confesé a mi padre lo que había hecho. Giré la cara y entrecerré los ojos, esperando el inminente bofetón. Intentando tapar los tímpanos antes del casi seguro aullido. Pero no ocurrió nada. Miré a mi padre. Sonreía sin enseñar los dientes. Dijo:

No pasa nada, hijo. Está bien.

“¿Qué ocurre?, pensé. ¿Es algún tipo de truco o psicología invertida de esa? Estupefacto salí a la calle. Me sentía renacido. Sentí la brisa sobre mi cara, el aire era puro, los pájaros cantaban. Me había comido el último pedazo de pizza y seguía vivo.


Vuelta atrás

Le confesé a mi padre lo que había hecho. Fue corriendo a la cabina de mandos aún medio dormido de la fase de hibernación, pero era demasiado tarde. Ya estábamos en órbita de vuelta a La Tierra, a años luz de nuestro destino, la lejana estrella Teegarden. Me gritó preguntando porque lo había hecho. Que tal maniobra había costado años y años para La Tierra. Y que miles de vidas se habrían perdido, vidas que contaban con nosotros como los primeros exploradores interestelares. Pero mi padre no entendía que no podía irme a otro planeta sin ni móvil, y me lo había dejado en casa.


Manzanas y cuchillos

Le confesé a mi padre lo que había hecho. Nunca volvió a mirarme como antes. Había días que incluso pareciera temerme. Pero él no lo entendía. Él había vivido muchos años en el viejo mundo, con sus ciudades, sus gobiernos, su ruido.Pero en este nuevo mundo yo era el veterano. Yo crecí en esta anarquía, en este escenario apocalíptico, en este caos; mi infancia es el caos. Y el caos me educó para sobrevivir. Y si fuera necesario, matar por una simple manzana.

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