II Concurso Cadena SER V

Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 5: Me hace entrar en mi nuevo hogar.


Mullido y caliente

Me hace entrar en mi nuevo hogar. No es gran cosa, siendo sinceros, pero tiene cierto encanto. Cuatro paredes y un cómodo, mullido y caliente colchón. No es gran cosa, repito, pero me gusta.

El mayor problema es la comida. Es asquerosa, seca, sin sabor, sin estilo. Con una presentación horrible. Y así se lo hago saber, especialmente con la mirada. Pero parece no entender nada, es realmente tonto. Y luego el arenero… siempre sucio. Estoy deseando que me cambien de humano.


Puesta a punto

Me hace entrar en mi nuevo hogar siguiendo sus decididos pasos. Me encantan estos robots mayordomos y sus palabras cultas y modales refinados.

Lo seguí por todo el gigante castillo mientras me hacía una especie de tour. Dejó para el final el garaje donde me señaló una esquina con una estación de carga, entonces dijo:

– Ya conoces tus tareas, doy por supuesto. Los humanos apenas usan los vehículos; únicamente para exposiciones, pero deben estar en perfecto funcionamiento y estado.

– Así será. ¿Cuándo se celebra la próxima exposición?

– Ahora te transfiero el calendario.

– Gracias… Recibido. Me desconectaré hasta ser necesario.


Menú especial

Me hace entrar en mi nuevo hogar siguiendo sus decididos pasos. Me encantan estos robots mayordomos y sus palabras cultas y modales refinados.

Lo sigo por todo el gigante castillo mientras me hace una especie de tour. Deja para el final la cocina donde me señala una esquina con una estación de carga, entonces dice:

– Ya conoces tus tareas, doy por supuesto. Los humanos tienen unos horarios muy específicos, casi todas sus actividades las realizan a la noche. El menú es igual de específico. Te lo transfiero ahora mismo, junto con el calendario.

– Gracias… Recibido.

– No olvides las restricciones específicas. Nada de cebolla.

 

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II Concurso Cadena SER III

Foto de Lisa Fotios en Pexels
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 3: Qué gusto da verlo todo recogido.


Vamos por partes.

Qué gusto da verlo todo recogido. El torso por un lado, la cabeza por otro, las extremidades donde deben estar. Incluso los órganos, con todas sus piezas, estaban colocados en su sitio: corazón, pulmones, riñones, cerebro… Todo perfectamente colocado y limpio. Cuando los alumnos se portan bien da gusto dar clases de anatomía. Mañana les recompenso con un examen sorpresa.


Un viaje tranquilo.

Qué gusto da verlo todo recogido, limpio y funcionando. Estos robots se encargan de absolutamente todo. Yo únicamente tengo que llevar el uniforme y la gorra de capitán y dar la orden de despegar. Algo que hice hace ya unos meses y desde entonces solo disfruto del viaje.

Aunque se echa de menos algo de conversación. El resto de tripulación sigue en fase criogénica y los robots no son muy habladores. Incluso diría que algo reservados, ni siquiera me dejan mirar la ruta de navegación.

Un día eché un rápido vistazo y vi que nos dirigimos directos hacia el Sol… !Bah! Ellos sabrán.


Fin del viaje.

Qué gusto da verlo todo recogido. Hay silencio en casa y en la calle. Parece que el mundo entero descansa. Me tumbo a los pies de la cama mientras miro la cortina mecerse con suavidad por el viento que me acaricia la cara. Todo parece que encaja y esa sensación vuelve a mí otra vez. Me siento feliz, eufórico, sin ningún motivo aparente. No se si esta vez durará pero intento aprovecharlo al máximo. Cierro los ojos, noto la luz del sol atravesando mis párpados y la brisa que sigue soplando. Decido descansar unas horas y luego… me entregaré a la policía.

 

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II Concurso Cadena SER II

Photo by NASA on Unsplash
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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 2: Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva.


Conversación cósmica.

Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva. – seguía insistiendo mi ayudante.

Pero no era del todo cierto. El idioma de las estrellas es muy difícil de descifrar y muy pocos seres están capacitados. En realidad, mi ayudante y yo éramos los únicos humanos capaces de entender a una estrella. Solo se comunican entre ellas, contando historias, al resto de seres no responden nunca. Solamente escuchamos.

Nos habíamos encariñado mucho con esta estrella en concreto, Betelgeuse, una supergigante roja que vimos convertirse en supernova recientemente.

Lo curioso es que seguía comunicándose, pero de manera sutilmente diferente. Creo que la supernova ahora me hablaba a mí.


Conversación del más allá.

Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva. – no paraba de repetir Alfredo.

Este pensaba para sí que era realmente escalofriante, que nunca había creído en estas tonterías de la ouija o de médiums, pero esta señora estaba utilizando las mismas palabras y expresiones que usaba en vida su mujer.

Estaba tan asombrado y contento que le dio todo lo que le pidió. Estaba tan agradecido y había llorado tanto que no se fijó que la médium llevaba escondido bajo el brazo el diario personal de su mujer.


Conversación con la conciencia.

Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva. Pero era imposible. Hacía tiempo que me deshice de ella, era un estorbo.

Reconozco que durante un tiempo me ayudó a controlar mis impulsos asesinos. Era la mejor.

Pero aprendí que no puedo intentar ser alguien que no soy. No puedo evitar matar y disfrutar con ello. Así que me deshice de ella, pero ahora está aquí otra vez, martillando mi cabeza como un eco que una y otra vez me dice que lo que hago está mal, que he de ser empático. Y vuelve a funcionar, empiezo a sentirme mal otra vez por matar.


Conversación de miradas.

– Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva. – dije asombrado. – Sin embargo sigue sonando demasiado robótico.

– Eso tiene fácil solución. El mayor problema era el paso de consciencia simulada a la IA del robot, pero parece que todo ha salido correctamente. ¿Podrías hacerle alguna pregunta más?

No sabía que más podría preguntarle. Llevábamos así horas. Le eché otro vistazo. Su cuerpo era el mismo, igual de perfecto y moldeado. La robot, o mi mujer, pudo entender lo que pensaba con mi mirada, como siempre había hecho. Y me respondió con su mirada pícara de siempre, con los brazos cruzados.

– Sí, es ella del todo.

 

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Concurso Cadena SER XI

Photo by Alexandru Acea on Unsplash
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Semana 25: Los desguazabots ya venían de camino.


C/Fe.

Los desguazabots ya venían de camino. Podía ver sus luces rojas mezclándose con las de la ciudad, allá al fondo. Infringir la primera ley de la robótica provoca una respuesta instantánea.

Mis manos metálicas estaban empapadas en sangre. Mi amo había muerto apenas cinco segundos antes y su corazón aún latía cuando lo saqué del pecho, lo que hacía más complicado el procedimiento.

Terminé de ensamblar los chips y engranajes al órgano y rápidamente lo conecté a mi motor pectoral. Funciona.

– ¡Ahora soy humano! – grité.

O esa era mi teoría. Pero el zumbido de los desguazabots se iba acercando cada vez más.

 

Concurso Cadena SER V

Photo by James Wheeler from Pexels
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Semana 17: Empezó a llorar


150 años

Empezó a llorar. Lo habían logrado. Después de tantos años de trabajo la Tierra podría salvarse con un nuevo comienzo, un nuevo planeta. Todo se basaba en teorías, pero la pequeña nave exploradora entró en el agujero negro y parecía haber funcionado. Ahora la piloto Carrigan se secaba las lágrimas y respiraba el aire puro de aquellos verdes prados cuando algo se agarró a su cara.

Carrigan gritó y luchó contra lo que creyó que sería alguna forma de vida nativa. Logró separar esa cosa de su cara, la agarró y vio que era una desgastada bolsa de plástico de un conocido supermercado.


Acero inoxidable

Empezó a llorar.

– Vaya, parece que el lagrimal del ojo derecho no funciona correctamente.

– No, para nada. El goteo se ve muy artificial. – apuntó Eric.

El ingeniero Richards realizó algunos ajustes en la secuencia de apertura del lagrimal y probó de nuevo. Preguntó:

– ¿Qué te parece ahora?

– Mucho mejor. Ahora solo hay que actualizar y enlazar la secuencia del lagrimal con los parámetros emocionales. De esa manera se activará de forma automática en respuesta a ciertas conductas y situaciones.

Una duda cruzó la mente de Eric:

– ¿Los humanos solo lloráis cuando algo os duele?


Pantone

Empezó a llorar. Las lágrimas corrían por sus mejillas como las cataratas que podía ver a lo lejos. Se colaban entre la comisura de los labios, que ahora formaban una sonrisa; como se colaba el río entre las curvas del valle. La belleza de aquellas montañas era demasiado abrumadora. Quería gritar de alegría, que su eco le devolviese el grito y sentirse más viva que nunca. Nada podía compararse con el azul del cielo, el blanco de la espuma, el verde de los árboles y el marrón del enorme oso pardo que no vio acercarse por su espalda.

Concurso Cadena SER II

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Cada semana la frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. Extensión máxima del texto es de 100 palabras (sin contar la frase de inicio ni el título).

Semana 13: Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar.


Noche de paz

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. El abuelo, sentado en la cabecera de la mesa, dejaba notar que ya llevaba un par de copas de vino. Los primos más jóvenes reían en la otra esquina del salón. Un grupo de familiares discutían sobre política allá, otros sobre el tiempo cerca de la ventana; desde donde podía verse la imparable nevada. Las velas estaban encendidas, las decoraciones puestas. Se podía respirar el típico ambiente de las fechas.

– ¡AAAAAAAAHHHH! – Un terrible aullido salió de pronto de la cocina.

– ¡Lo siento! Ya está. – Se excusó el cocinero de la familia.

Estos humanos, que poco aguantan.


Tormenta espacial

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Me parecía absurdo ponerle nombre a las diferentes comidas, como se hacía en La Tierra. Pero el espacio puede ser muy peligroso para la cordura de un hombre solitario rodeado de máquinas. Fue la IA del ordenador central la que recomendó adoptar esta práctica al analizar mi salud general. Incluso las luces de la nave se ajustaba al horario terrestre. Ahora mismo, durante la cena, había una luz tenue y cálida. Por un momento incluso me pareció escuchar la lluvia golpeando la nave. Cerré los ojos y me relajé, y no pude ver el aviso de peligro por micro meteoroides.

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